¿Merece la pena una sesión de pareja antes de la boda?
El valor real no está en las fotos. Aprenden antes cómo se comportan delante de una cámara, en un día que se puede repetir y no en el que no se repite.
Lo que de verdad se aprende
La mayoría de las parejas nunca han sido fotografiadas juntas por un profesional. Es una situación desconocida y la primera media hora se va en incomodidad: qué hacer con las manos, a qué distancia colocarse, cuándo una sonrisa dura demasiado. Esa media hora ocurre antes o el día de la boda. Hay una segunda cosa de la que se habla poco: fotógrafo y pareja comprueban aquí si se entienden. Resolverlo en una hora sale más barato que notarlo en un día que no se repite.
Cómo transcurre la sesión
- De una a dos horas. Más tiempo se hace pesado para ambas partes.
- A última hora de la tarde, la hora antes de la puesta de sol. La luz del mediodía cae en vertical y deja sombras bajo los ojos.
- Un lugar que signifique algo para ustedes, no uno que quede bonito. La escalera del edificio donde han vivido aguanta más que un decorado sacado de internet.
- Ropa que ya tengan y con la que puedan moverse. Los zapatos nuevos son lo primero que molesta esa tarde.
Cuándo no merece la pena
Si ya están cómodos en cuanto aparece una cámara — hay parejas así —, estarían resolviendo un problema que no tienen. Y si el presupuesto es justo, la cuenta es la de siempre: dos horas más el día de la boda dan imágenes de personas y momentos que solo existen una vez. Una sesión de pareja da imágenes de ustedes dos, y esas se pueden hacer en cualquier momento.