¿Cómo elegir fotógrafo de boda?
Pida ver una boda completa, no un portafolio. Un portafolio enseña lo mejor que hace alguien; solo un día entero enseña en qué se convierte un día corriente en sus manos.
Una boda entera, no las treinta mejores fotos
Un portafolio son las treinta mejores tomas de trescientas bodas. Lo que a usted le interesa es la boda que hay en medio: la espera, el pasillo del registro civil, la sala oscura a las once de la noche. Pida por eso ver una sola boda de principio a fin y fíjese en si las imágenes encajan entre sí a lo largo de todo el día — si el estilo cambia de una foto a otra, suele ser que unas pocas tomas elegidas se han trabajado mucho y el resto no.
Una conversación antes de firmar
Conozca a la persona antes o, como mínimo, hablen por vídeo. Ese día pasará más horas con ella que con la mayoría de sus invitados, y que usted esté tranquilo a su lado influye en las fotos más que el equipo. De esa conversación debe quedar después por escrito: qué pasa si el fotógrafo se pone enfermo, cuándo se entrega, cuántas imágenes editadas recibe como mínimo, qué puede hacer usted con ellas y cuánto tiempo se guardan los archivos.
Cuándo conviene mirar con más calma
- No hay contrato escrito, solo un compromiso por mensaje.
- No hay respuesta clara sobre cómo se hacen las copias de seguridad de los archivos.
- Un precio muy por debajo del de todos los demás — pregunte qué horas y qué trabajos no están incluidos.
- Solo imágenes pequeñas, de tamaño móvil, en internet; así no se puede juzgar cómo queda un archivo impreso.
- Ni una sola boda completa que puedan enseñar.